Helsinki (de vuelta)

Hoy nos hemos levantado muy temprano, pues a las 6.30 queríamos estar esperando el SkiBus en la puerta de nuestro hotel. Sabíamos que la hora de salida desde Pyhä era a las 6.20 y que al hotel que va después del nuestro llegaba sobre las 6.50, pero al nuestro no tenía hora de llegada fija y no queríamos arriesgarnos a perderlo, así que madrugón y a esperar hasta las 6.45 que ha llegado.

La pareja de españoles, Emilia y Alfonso, también han cogido el mismo bus porque su vuelo a Helsinki es el mismo que el nuestro. Sale a las 13.50 y hay un bus con llegada a las 12.50 pero obviamente no nos podíamos arriesgar. Así que nos hemos ido los cuatro a las 6.45 de la mañana para el aeropuerto de Rovaniemi.

Hemos pasado el trayecto durmiendo y a las 8.30 más o menos hemos llegado al aeropuerto, para encontrarnos con una sorpresa no muy agradable: un cartelito diciendo que por ser “Easter”, el aeropuerto abría a las 10.00 de la mañana… ¡No nos lo podíamos creer! Eso suponía una hora y media de espera a la interperie sin tener dónde meternos y con un frío considerable, ya que estaba nevando otra vez. En fin, que no nos quedó otra que aguantarnos. Menos mal que íbamos los cuatro y así se nos ha hecho más llevadero. ¡No hemos parado de hablar y contarnos cosas! Hubiera sido un rato de lo más agradable si no hubiera sido por el frío, jeje. Al final abrieron el aeropuerto y pudimos entrar. Una experiencia única la de estar los cuatro solos en el pequeño aeropuerto, porque no entró nadie más hasta pasado un buen rato.

El cartel "No abrimos hasta las 10" Aeropuerto de Rovaniemi

En el aeropuerto seguimos de charlitas, a cual más interesante, y esta vez ya sin pasar frío, así que mucho mejor. Nos han caído genial Alfonso y Emilia, una pareja estupenda, la verdad. En el vuelo estábamos sentados bastante separados así que no los hemos visto. Además nosotros hemos estado durmiendo casi toda la hora y pico porque estábamos muy cansados.

Con Emilia y Alfonso

Ya en Helsinki nos hemos despedido de Emilia y Alfonso, porque ellos volaban a Barcelona hoy mismo, y nosotros nos hemos ido a dejar las maletas en el hotel para irnos a dar una vuelta por Helsinki. El hotel elegido para hoy también estaba en el aeropuerto, pero esta vez en la propia terminal, sólo tenías que bajar unas escaleras y allí estaba el Glo Hotel Airport Vantaa, genial la verdad. Es un hotel muy moderno, aunque las habitaciones son pequeñitas y sin ventanas, lo que implica un sistema de ventilación que nos dio un poco la lata por la noche. Pero la comodidad de subir dos tramos de escaleras y estar facturando no tiene precio.

A las 16h cogimos el bus de Finnair para Helsinki, que tardó media horita, y con la misma  nos bajamos en el mercado y fuimos a paso ligerito para poder ver la Iglesia de Temppeliaukio antes de que cerrara a las 17h, y mereció la pena porque nos encantó. Es una iglesia luterana construida en los años 70 y que fue excavada en la roca, aunque entra la luz natural por la parte acristalada de la cúpula. Mi madre nos comentó que cuando estuvo en Helsinki asisitió a un concierto en esta iglesia y que la acústica era estupenda. Lo hemos buscado y, efectivamente, al parecer la iglesia se usa con frecuencia como local de conciertos gracias a su excelente acústica. Esta cualidad se consigue por las superficies de roca rugosa que permanecieron prácticamente sin labrar.

Iglesia de Temppeliaukio

Después de allí nos fuimos al centro comercial de la otra vez a comer algo. Queríamos seguir de paseo, pero entre que todo estaba cerrando a las 18h por ser “Easter” y que encima se puso a nevar (bueno, más bien a granizar), al final decidimos irnos de vuelta al hotel.

Y aquí estamos, descansando después de una súper ducha, que mañana toca madrugón otra vez porque nuestro vuelo sale a las 6.15 de la mañana. El despertador está puesto a las 4.30, no digo más… Así que en breve estaremos durmiendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *