Crónica del Maratón de Madrid (I)

Pues sí, ya soy maratoniano. Creo que eso es lo principal, aunque lo que de verdad hace que se recuerde es la forma de conseguirlo. Ahí va mi crónica del Maratón de Madrid, de mi primer Maratón.


Volamos desde Gran Canaria el viernes por la mañana, muy temprano. A eso de las 10.30 ya estábamos en Madrid Valentín y yo. A eso de las 3 llegó César. Nosotros habíamos aprovechado para ir al Hostal (Gran Duque) y dejar las cosas. Almorzamos juntos y a descansar. Lo prioritario para nosotros estos días previos eran la alimentación y la hidratación. Muchos hidratos y mucha agua y sales. Sin ninguna duda, fue la actividad que más hicimos en Madrid el viernes y el sábado… ir al baño. Después de la siesta salimos a trotar un rato, bajamos hasta la Casa de Campo e hicimos nuestros últimos 40 minutos antes de la carrera.


El sábado nos levantamos más o menos temprano, desayunamos y nos fuimos a la Feria del Corredor. Una pasada la cantidad de gente y de stands montados que habían. Aprovechamos para retirar los dorsales y para almorzar allí, ya que se había organizado un almuerzo de la pasta para todos los participantes y acompañantes. Genial para la gente que se desplaza tener este tipo de facilidades. Después del almuerzo, tocaba siesta, hay que descansar. Dado que queríamos ver el Madrid-Barça en la habitación, salimos a cenar temprano y a las 22.00 ya estábamos listos para ver el partido. Final del partido y a dormir, que al día siguiente era el gran día.



Nos levantamos a las 6.15 y bajamos a un 24 horas que teníamos cerca para el café y comprar nuestro desayuno. Mi desayuno fue un café con leche, un zumo y 3 bocatitas de pan de leche. Luego, de camino a la salida me metí dos barras de Powerbar. Llegamos unos 50 minutos antes, lo justo para dejar la bolsa del guardarropa y ponernos en la cola.


Pistoletazo de salida y a correr, bueno, pasaron unos 2 minutos hasta que empezamos a correr, y poco más de 3 hasta que pasamos por el arco de salida. Había decidido que iría con la liebre de 3h30 hasta el km. 30 y que allí ya se vería. Primer fallo de novato, ya que las liebres salieron desde el arco de salida, cuando se dio el pistoletazo. Cuando yo pasé por allí, ellos ya llevaban 3′ corriendo, muchos minutos. Además, el km. 1 lo pasamos a 5’37” por lo que estaban muy lejos. Vaya cagada, así que intento apretar un poco a ver las sensaciones y veo unos globos (liebre). Cuando llego, son los de 4h30, jajaja, estoy superatrás, por lo que empiezo a pensar muy seriamente que paso de liebres y que me tocará sufrir solo. A la altura del km. 3 tenemos el primer instante “emocionante”: los de maratón se separan de los de 10 kms., unos giran a la derecha y otros a la izqquierda. En ese momento, los de diez mil aplauden a los de maratón a modo de reconocimiento de lo que nos espera por delante… detallazo. Me voy encontrando bastante bien, veo que las piernas responden y empiezo a encadenar kms. bastante por debajo de 5′. El km. 12 lo paso en poco menos de 1 hora, por lo que veo que ya es hora de empezar a pensar en que la carrera es muy larga, y que por mucho que tire, no voy a pillar a los de 3h30. Sigo pensando que intentaré mantener el ritmo de 5′ el kilómetro hasta el 30 y empiezo a fijarme más en la carrera, la ciudad y el público. El paso por Sol es espectacular, bajamos por Preciados y al llegar a la Puerta del Sol hay tanta gente que solo se oyen los aplausos y gritos de la gente que han hecho un pasillo para que pasemos los corredores… los pelos como escarpias. Nos metemos por un subterráneo, aprovecho la tercera parada de César para mear y yo también meo, mira que estábamos hidratados. Estamos a punto de llegar a la primera meta psicológica, los 21 kms. Allí escuchamos una gran frase…., “Vamos, que solo quedan otros 21″… joder, para eso mejor no digan nada, jejeje.

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